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  Vive en prosperidad

   Dios quiere bendecir cada área de nuestra vida. Este es un principio muy importante que como mujer usted debe grabar con fuego en su corazón y en su mente, aunque la realidad o las circunstancias muestren lo contrario. La única verdad es que Dios quiere bendecirla en todas las áreas de su vida. El apóstol Juan dijo: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Juan 2).

   Cuando visité al médico, en Miami por causa de la infección, fue en la misma fecha que teníamos nuestro primer Encuentro, al cual no pude asistir por causa del dolor y una alta fiebre, pero el Señor en esta ocasión me hizo ver que toda sierva de Dios debe pasar por la prueba.
Para una creyente, las pruebas se transforman en peldaños para conquistar las bendiciones, esto sucede si se toma una actitud correcta frente a ellas. Usted puede tener una actitud de queja, o puede reprocharle al Señor que le está fallando, pero si toma la actitud correcta frente a la adversidad, ésta puede tornarse beneficiosa. El Señor me hizo ver que, aunque queremos conocerle, Él no se revela en Su totalidad, porque Él es un Dios velado, se revela por medio de las circunstancias.

   Si queremos conocer a Dios como Jehová Rafa (el Señor que sana) tal vez Él permita una enfermedad para lograr esta bendición. Esto fue lo que Dios me hizo entender. Él me dijo: “Hija, Yo permití esa enfermedad; Yo permití el dolor porque quiero que me conozcas como el Dios que sana, el Dios Rafa” (Éxodo 15:26).

   Nunca había sentido tanto dolor físico en mi vida, ni siquiera cuando tuve a mis hijas. Fue un sufrimiento indescriptible, como una llaga en carne viva, una llaga que me hizo recordar las heridas de Jesús. ¡Cómo debió haber sufrido Él! Por mucho tiempo yo no oré por milagros de sanidad, ni visualicé a los enfermos siendo sanados. Pero, desde la experiencia de la cirugía a este momento, le he pedido al Señor que siempre en las reuniones envíe Su unción de sanidad, pues sé cuán terrible es la enfermedad.

   Gracias a Dios, ahora estoy sana. Jehová Rafa era una faceta de Dios que no conocía, tenía el conocimiento bíblico, el logos de Dios, pero no tenía el rhema, no lo había experimentado aún.

 

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