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El poder de un
sueño
A través del profeta Joel el Señor dijo: “Y después de
esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y
profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros
ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán
visiones.” (Joel 2:28)
Los sueños de Dios están reservados para sus hijos en
estos tiempos finales. Dios quiere que hagamos nuestros
los sueños que Él dio en la antigüedad a sus siervos.
Debemos entender que todo lo que Dios hace es eterno, el
mismo Dios que llamó a Abraham y le dio sus sueños es el
que nos está llamando a cada uno de nosotros para darnos
los mismos sueños, lo único que el Señor está esperando
es que se levanten hombres y mujeres que estén
dispuestos a creerle de la misma manera que lo hicieron
Abraham y Sara.
Dios no ha cambiado su sueño, Él nos quiere hacer padres
de multitudes. Más Abraham para poder concebir el sueño
de Dios, tuvo que renunciar a su tierra, a su familia y
a su circulo de influencia. Y salió sin tener un rumbo
fijo, sólo estaba confiado en la dirección que el Señor
le daría.
La fe de Abraham lo llevó a depender completamente de
Dios, y esto le agrado al Señor y lo bendijo diciéndole
que en él serían benditas las familias de la tierra.
Tener el sueño de Dios significa que en todo lo que
hagamos sea el mismo Señor el que reciba toda la gloria
y toda la honra.
Que esta semana sea una semana gloriosa, donde el Señor
te de el soplo de su Espíritu y su vida sea llena de la
presencia de Dios, su mente sea renovada y su corazón
sea ensanchado para poder recibir las bendiciones de
Dios.
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